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La adivinación

La adivinación es la práctica de determinar la relevancia o causa oculta de los eventos, algunas veces prediciendo el futuro, mediante varias técnicas naturales, sicológicas y de otra índole. Ha existido en todas las civilizaciones, tanto las antiguas como las modernas. En la sociedad de masas contemporánea, la adivinación se encuentra más frecuentemente en la forma de horóscopos, astrología, bolas de cristal, tarot y la ouija.

En el contexto de la cultura y las creencias de la antigua Roma, la adivinación se preocupaba en el descubrimiento de la voluntad de los dioses. Hoy en día, sin embargo, los estudiosos ya no restringen el uso de la palabra a su significado original. Las prácticas adivinatorias y las creencias que las sustentan tienen un alcance mayor que el discernimiento de la voluntad de los dioses y la visión fatalista de la condición humana que inspiró una buena parte del pensamiento religioso mediterráneo temprano.

En algunas sociedades modernas, la adivinación es una práctica a la que muchas personas recurren con frecuencia, pero nunca con la intención de descubrir la voluntad de los dioses. La idea de una providencia divina que controle los asuntos humanos en tales sociedades es inusual, aunque con frecuencia se cree que espíritus más humildes pueden intervenir de manera problemática.

Aunque en el mundo Occidental moderno la adivinación se practica generalmente en la forma de horóscopos astrológicos, para otras culturas hay otras formas que han tenido y siguen teniendo la misma importancia.

Los métodos adivinatorios se pueden clasificar en 3 tipos: inductivo, interpretativo e intuitivo. La adivinación inductiva y la interpretativa se realizan mediante la inferencia a partir de factores externos. La adivinación intuitiva se basa en fenómenos mentales o sensoriales.

La adivinación interpretativa utiliza eventos fortuitos controlados como elemento dramático esencial. En un ejemplo clásico, un adivino lanza, de manera aleatoria, un puñado de objetos seleccionados sobre una superficie y predice el futuro a través de la interpretación de la posición final de los objetos tras haber caído. Esta estrategia ha sido usada en muchas culturas. ‘Echar la suerte’, por ejemplo, ha sido muy común desde la época clásica, y sobrevive en el lanzamiento de los dados. El lanzamiento de objetos y la creencia en el poder de los números dirige las consultas del I Ching de la tradición china. En la aruspicina de los antiguos romanos (la adivinación mediante la observación de las entrañas de los animales sacrificados), la espatulomancia (adivinación por medio del omóplato) y la adivinación mediante la observación de las huellas de los pies dejadas en las cenizas, el adivino predice el futuro a través de la interpretación de la apariencia visual o condición de uno o varios objetos particulares. En el caso de la auguración y el presagio, lo que se interpreta es el comportamiento y el llamado de las aves, el encuentro con animales ominosos, etc.

La astrología, que se sustenta en la observación de los cuerpos celestes, es un método inductivo de adivinación muy antiguo. Otros fenómenos sujetos normalmente a tal interpretación incluyen los sueños (oniromancia), el clima y la secuencia de cartas (cartomancia, como el tarot).

La adivinación intuitiva depende de automatismos sensoriales o motores o en impresiones mentales para hacer sus predicciones. El prototipo del adivino intuitivo es el chamán, que emplea estados de trance —sean espontáneos, autoinducidos o inducidos por las drogas— para entrar en contacto con fuerzas superiores no humanas y, así, conseguir echar una mirada al futuro.

Entre los automatismos sensoriales, la observación en las bolas de cristal se usa para inducir visiones de eventos futuros.

La ouija es una estrategia popular para adivinar usando un automatismo motor.

Aunque la adivinación siempre ha sido —y aún es— una forma muy popular de averiguar el porvenir, no existe evidencia científica que demuestre que la adivinación pueda predecir el futuro.

Fuentes

Encyclopedia Britannica (2010). divination.

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