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Conservación de la sábila

En la actualidad, muchas personas utilizan la sábila (aloe vera) en forma de productos ya elaborados: cremas, jabones, bebidas saludables, cápsulas, etc. Sin embargo aún hay muchas personas que prefieren beneficiarse de las propiedades de la sábila directamente de la planta, sin que ésta haya pasado por un proceso industrial que muchas veces puede resultar en la alteración de sus propiedades naturales.

Para aprovechar mejor las propiedades de esta planta, se recomienda cortar las hojas de la base de una planta de al menos 3 años de edad. Estas hojas son las más grandes y pulposas, y —según la creencia popular— son las que concentran una mayor cantidad de nutrientes y sustancias benéficas. Por otro lado, debido al gran tamaño de estas hojas, es bastante probable que tengamos que guardar un buen pedazo para un uso posterior.

¿Cuál es la mejor forma de guardar una hoja de sábila? Lo primero que hay que hacer es parar la hoja verticalmente, con la zona del corte hacia abajo, sobre un recipiente apropiado para que pueda escurrir el látex o acíbar. Hay que tener siempre presente que es mejor no utilizar el látex, pues tiene efectos nocivos para la salud si no se administra en dosis adecuadas (vea el apartado Advertencias sobre el uso del látex de la sábila (áloe vera)). Una vez escurrido todo el látex, la hoja se lava bien y se guarda en refrigeración. En climas que no sean muy cálidos se puede guardar a temperatura ambiente; en climas calurosos lo más recomendable es refrigerarla. En cualquier caso, se recomienda empezar a usar la hoja desde la base, que es donde se cortó para separarla de la planta. A partir de ese extremo se pueden ir sacando los trozos que sean necesarios. El resto de la hoja debe quedar intacto, con su piel y todo. De esta manera la piel ayudará a evitar que la hoja se pueda descomponer. La parte expuesta se puede cubrir con un film de cocina. Cada día se puede ir sacando un pedazo desde el extremo abierto hasta consumir toda la hoja. Si se ha dejado a temperatura ambiente (o si lleva en refrigeración mucho tiempo), es mejor rebanar un pequeño trozo del extremo abierto —que, seguramente, se habrá puesto de color pardo debido a la oxidación— y eliminarlo. En refrigeración, la hoja puede durar muchos días; a temperatura ambiente, dependerá del clima de cada lugar.

Una forma alternativa e ingeniosa de guardar la pulpa de la hoja de la sábila consiste en congelarla. Después de haberle escurrido todo el látex, se cortan los márgenes espinosos de la hoja a todo lo largo. Luego se hace un corte longitudinal de la hoja, con el cuchillo paralelo a las caras de la hoja, separándola en dos mitades. Con ayuda de una cuchara se extrae toda la pulpa, teniendo la precaución de no raspar muy fuerte para no arrastrar algo del látex que pudiera haber quedado debajo de la piel o cáscara. Una vez extraído de la hoja, el mucílago de sábila, conocido popularmente como ‘gel de sábila’ o ‘cristales de sábila’, es muy perecedero debido a su alto contenido de agua. Para conservar el mucílago, lo procesamos con un procesador de alimentos o una licuadora. El producto obtenido se vierte en cubeteras para hacer hielo y se lleva a congelación. De esta manera los cubitos de pulpa de sábila se puede conservar durante muchos meses sin que pierda sus propiedades. La pulpa congelada se puede usar así, congelada, o después de haberla dejado ablandarse. Los cubitos congelados son muy refrescantes cuando se aplican sobre la piel en caso de quemaduras muy leves, especialmente las causadas por el sol, o de inflamaciones de la piel, siempre y cuando se apliquen con movimientos muy rápidos. Hay que tener cuidado de no aplicar los cubitos sobre heridas abiertas o quemaduras muy graves, pues podrían agravar la herida. Por otro lado, también sirven como óvulos vaginales (vea el apartado La sábila (áloe vera) contra las infecciones vaginales) y como supositorios contra las hemorroides o simplemente como cubitos de hielo para refrescar bebidas saludables preparadas con sábila (áloe vera).

Comercialmente, el mucílago de sábila se conserva con ácido cítrico o vitamina E para evitar que se oxide. Caseramente, también se pueden usar estas vitaminas para evitar que el gel se oxide. Se mezcla la pulpa (‘gel de sábila’ o ‘cristales de sábila’)con una pastilla machacada de vitamina C o con una cápsula de aceite con vitamina E.

Los preparados que lleven sábila entre sus ingredientes es mejor consumirlos inmediatamente o guardarlos en refrigeración por no más de 24 horas.

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