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quiromancia, quiromancía

sustantivo femenino
Folclor (1537) Adivinación del porvenir de una persona mediante la observación de las arrugas y otros rasgos de las palmas de sus manos.

Inglés: palmistry, palm-reading, chiromancy, chirosophy.

Etimología

Del latín medieval chiromantia; del griego χειρομαντεία (kheiromanteia); del prefijo χειρο- (kheiro-), «quiro-», «mano», y el sufijo -μαντεία (-manteia), «-mancia», «adivinación».

Fuentes

Corominas, Joan (1987). Breve diccionario etimológico de la lengua castellana: quiro-. Editorial Gredos S. A. Madrid, España.

Encyclopedia Britannica (2010). palmistry.

Merriam-Webster. Dictionary of the English Language: palmistry, chiromancy.

Real Academia Española de la Lengua. Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, 22ª edición: quiromancia, quiromancía.

quiromántico, quiromántica

sustantivo
1. Folclor Quien practica la quiromancia.

Inglés: palmist, palm reader.

adjetivo
2. Folclor Perteneciente o relativo a la quiromancia.

Etimología

De ornitomancia y el sufijo -ico, -ica, que participa en la formación de adjetivos a partir de sustantivos.

Fuentes

Longman Group Limited. Longman Dictionary of Contemporary English, 5th edition. palmist, palm reader. Babylon Translator.

Merriam-Webster. Dictionary of the English Language: palmist.

Real Academia Española de la Lengua. Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, 22ª edición: quiromancia, quiromancía.

La quiromancia

La quiromancia, conocida popularmente como ‘lectura de la palma de las manos’, es un tipo de adivinación que pretende describir el carácter y predecir el futuro de una persona mediante la observación interpretativa de los pliegues y ondulaciones de las palmas de las manos.

Los orígenes de la quiromancia no son conocidos. Quizás se haya iniciado en la antigua India y luego se haya dispersado por el mundo desde ahí. Es probable que los gitanos, quienes practican esta forma de predecir la fortuna de manera tradicional y también son nativos de la India, hayan tomado la quiromancia de su tierra natal.

El arte de la quiromancia era conocido en la China, el Tíbet, Persia, Mesopotamia y Egipto; mientras que en la antigua Grecia, experimentó un desarrollo significativo.

La quiromancia medieval fue obligada a prestar servicio a los cazadores de brujas, quienes interpretaban las manchas pigmentarias como señales de un pacto con el demonio.

Después de un periodo de desprestigio, la quiromancia floreció nuevamente en el Renacimiento.

En el siglo 17, se hicieron intentos de desarrollar bases empíricas y racionales para sus principios fundamentales. Tras un segundo bajón durante la Ilustración, la quiromancia experimentó un resurgimiento popular en el siglo 19 con el trabajo de Casimir d'Arpentigny, Louis Harmon (apodado Cheiro) y William Benham.

En el siglo 20, la quiromancia recibió una renovada atención e interpretación de, entre otros, los seguidores de C.G. Jung.

Aunque no hay evidencia científica que sustente la creencia de que los rasgos físicos observados en la quiromancia tengan valor predictivo síquico u oculto, la mano humana sí muestra evidencia de la salud, higiene, ocupación y hábitos nerviosos de una persona (como muestran, por ejemplo, los callos o las uñas mordisqueadas).

En los diagnósticos médicos, las manos se examinan de manera rutinaria. Por eso, las manos pueden proveen pistas con las cuales un quiromántico siempre puede sorprender a un ingenuo.

Fuentes

Encyclopedia Britannica (2010). palmistry.

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